
PSICOTERAPIA
Es difícil definir qué es la psicoterapia en pocas palabras, pero básicamente diría que
es una oportunidad.
Una forma de alcanzar una visión diferente de uno mismo y de los demás... del mundo, incluso.
Un modo de volver a narrarnos, de amplificar la percepción y el análisis que hacemos sobre aquello que percibimos, procesamos, recordamos... y que a veces nos anula, nos asfixia o nos persigue.
Conocer y manejar nuestros procesos internos, nos ayuda a relacionarnos con ellos, y con todo lo externo, con mayor control y autoría, abandonando automatizaciones y patrones que ya no sirven.
Hay muchos motivos o escenarios que despiertan la necesidad de acudir a la psicoterapia:
- Insatisfacción vital (a veces es difícil precisar o poner en palabras algo más que eso).
- Necesidad de una mayor o mejor gestión emocional.
- Situaciones difíciles de separación, duelo u otras pérdidas
- Problemas de adaptación, cambios vitales, falta de 'rumbo'...
- Conflictos familiares o de pareja.
- Estrés laboral, y/o situaciones de 'acoso'.
- Y, por supuesto, las que tal vez conocemos por ser más nombradas: "ansiedad" o "depresión"
(que tampoco son tan fácilmente identificables, muchas veces).

El abordaje de estas cuestiones, requiere un traje a medida, y para llevar a cabo esa delicada labor, cada profesional centramos nuestra visión en un determinado enfoque.
Yo realizo una psicoterapia integradora, con orientación psicodinámica y sistémica, principalmente.
Esto quiere decir, que entiendo la psicoterapia como un espacio de conexión, donde la relación terapéutica cumple un papel protagonista y el análisis de nuestra dinámicas internas es un foco básico de atención, entendiéndolas en el marco del contexto exacto en el que hemos vivido (familiar, de pareja, laboral...) y que nos atraviesa de una u otra forma.
